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Amor y sexo

El amor en los tiempos de las Apps / Parte 1

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En pleno siglo XXI cuando una parte del ser humano trata de reconectarse con la naturaleza, buscan consumir más alimentos orgánicos, concientizarse del cambio climático, uno de los aspectos de éxito en la vida de las personas se ha revolucionado; EL AMOR, EL ROMANCE Y LAS RELACIONES PERSONALES.

A la fecha existen cientos de libros, películas, canciones, poemas, obras, entre muchas cosas más que nos hablan del amor, viendo el cortejo como algo romántico y maravilloso, sin embargo para los jóvenes eso resulta aburrido y poco emocionante.

¿Qué es Tinder? Lo resumiré, es el “Cupido” de nuestros tiempos, no trae flechas, ni alas, ni pañales, tampoco es un querubín travieso que anda por la vida haciendo de las suyas. Tinder está al alcance de un ‘tache’ o de un ‘corazón’, de un ‘Yes’ o de un ‘Nope’, y sólo utilizando tu celular.

Las cifras de Forbes presumen que la aplicación de la llama facilita 14 millones de encuentros románticos por día en todo el mundo… ahora entiendo por qué Cupido se jubiló.

Retomando la primera impresión que tuve al abrir mi aplicación, les puedo contar que lamento no haber grabado mi cara de sorpresa y morbo. Lo primero que hice fue enlazar Tinder con Facebook, y rápidamente los dioses del algoritmo comenzaron a actuar pues ante mí pude tener a un vistazo cientos de hombres con un rango de 18 a 55 años, a una distancia de hasta 160 km de mi ubicación.

Al leer sobre esta app, descubrí que para que fuera más efectiva mi búsqueda del amor debía optimizar mis preferencias de búsqueda, y claro, puse las fotos en las que mi gordura no fuera tan evidente y ¿qué creen? ¡FUNCIONÓ!

Recuerdo que el primer ‘match’ (palabra utilizada por Tinder para decirte que a la persona que le acabas de dar Like o corazón también le gustaste) fue un chavo de 27 años, atlético, viajero, y muy guapo, ¡no lo podía creer!, les juro que en si nos hubiéramos encontrado en un bar o en un antro, jamás se hubiera fijado en mí, pero contra todo pronóstico ligué con un forrazo y sus primeras palabras dulces, románticas y tiernas para enamorarme fueron: “¿Coges?” .

Paso siguiente, me asusté y cerré la app cual adolescente ñoña que tiene miedo a todo.

Obvio no me iba a dejar vencer y mi morbo pudo más que mi moral, así que seguí hurgando a Tinder y cuando menos pensé, en menos de 3 semanas tenía más de 100 hombres con los cuales podría salir o tener una cita, pero en realidad, sólo escribía con 10, de los cuales con 5 no pasaba del “hola”, “¿cómo estás?”, y de los otros 5 contactos útiles, con 3 había compartido número telefónico o una red social.

Sí hubo quienes eran más elaborados a la hora de pedirme una noche de copas, una noche loca, otros de plano se iban a la segura y me aclaraban que nada de romance y pura acción.

La verdad me dio miedo y en un mes de haber descargado la app, la eliminé de mi celular.

Pero la verdad me había quedado con la espina de qué podría haber pasado sí seguía buscando a Romeo entre tanto Jumeo, así que hace unos 4 o 5 meses la descargué de nuevo y fue así como llegó a mí la idea de escribir sobre lo que los jóvenes de hoy queremos en las relaciones personales y cómo le hacemos para lograrlo.

Mi primer cita tinderiana fue con… le pondremos “Oaxaca”, tuvimos afinidad en cuanto a música, ambos estudiamos lo mismo, y nos gustaba el cine, por ello decidimos salir al cine, en realidad nos divertimos, platicamos mucho y fue ameno. Tenía muy claro que no quería una relación, así que evidentemente al descubrir eso ya sabía a dónde iba todo.

Y es que en la actualidad, tanto hombres como mujeres tenemos terror al compromiso, la palabra nos da como un hormigueo en todo el cuerpo, y eso se pone peor después de dar por perdida una relación en la que te viste dando el sí, obviamente después de dar otras cosas. Tener una relación implica, sacrificar: dinero, otros prospectos o amigos cariñosos, aprender el bonito arte de ceder por la otra persona, compartir tu espacio, tu comida, tu día a día y sobre todo tu valioso tiempo para que al final, todo termine en un ‘muchas gracias por participar’ si en realidad no es la persona de tu vida, o decides que no quieres compartir tu vida para siempre con él o ella.

Entonces, una de mis primeras conclusiones a las que llegué al analizar Tinder es que ahí llegamos todos aquellos que acabamos de terminar una relación, los que desean tener sexo sin complicaciones y con personas distintas cada vez y sin pagar por ello, alguno que otro casado, o con novia que desea echarse una ‘canita al aire’ y los que piensan erróneamente que ahí van a encontrar a su media naranja.

Y retomando el tema de los que les gusta tener de ‘a dos’, pronto les contaré a cuántos casados o con novia me he encontrado buscando algo más…

Pero esa, es otra historia.

Tengo tanto para contarles.

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Sigue a Fátima Flores en su blog “Sin temor ni juicio“.
“Sinaloense refugiada en el DF. Community manager, periodista nota roja, editora web, fotógrafa curiosa, loca pero guapa”

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