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Salud y Belleza

El box ha emigrado, ha salido del barrio Parte 1

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     “El boxeo es igualitario. En el ring, rango, edad, color, y riqueza son irrelevantes. Cuando estás enfrente de tu oponente, cuando estudias sus puntos fuertes y débiles, no piensas en su color o estatus social”: Nelson Mandela.

Atrás han quedado los años de crisis del box, cada día recobra presencia, pareciera un trabajo en equipo, la tv ha hecho lo suyo con los “sábados de box”, nuevos gimnasios tratan de emularlo, aquellos que antes lo ignoraban hoy lo convierten en su apuesta, mientras la publicidad lo ocupa al menor pretexto e incluso, las y los famosos se rinden a sus rudos encantos, pero no siempre fue así.

El box ha salido del barrio y ha logrado colocarse en las zonas caras, cautivando a clientes del fitness y crossfit, así lo confirma Consulta Mitofsky al revelar que “hace 7 años el boxeo era el cuarto deporte en número de aficionados en México y en los últimos 2 años subió al segundo lugar y hoy ya está consolidado sólo por debajo del fútbol”.

El pugilismo es uno de los deportes más antiguos y se caracteriza por ser una actividad de “contacto”, en el que dos personas se enfrentan a golpes de puño con sus manos cubiertas por guantes y apegándose a un reglamento. Entonces aquí surge la duda de si pegarle a un costal y a una pera y manoplear, se le puede considerar box, siendo honestos, el boxeo de verdad, el competitivo, es de barrio.

Al parecer, al colocarse en zonas acomodadas ha dejado parte de lo que lo caracterizaba en su preparación, el sparring, la lucha contra un oponente. Aquellos que se han subido saben que suele ser muy diferente a lo imaginado, algunos sólo lo prueban una vez y para otros se convierte en un reto.

Es por eso que Rocky I y Pepe El Toro son todo un éxito, no por ser increíbles historias, sino porque se apegan a la realidad en los gimnasios populares; personas con “hambre” de triunfo, dispuestas a buscar el éxito sin importar el sacrifico, contando con un entrenador que lo conozca tan bien, para llevarlo a sus límites. Generalmente se practicaba en gimnasios exclusivos de box, con un horario abierto y en donde no puede faltar el ring.

Foto: Cuartoscuro Víctor Manuel Méndez y Frank Kaspe / Gimnasio Lupita Tacubaya

Por lo pronto queda esperar y confiar en que las viejas escuelas formadoras de boxeadores no se pierdan o prostituyan ante los intereses, como suele pasar.

Boxear implica aprender, aprender a controlarse, a reaccionar, a pensar, no se trata de sólo dar golpes, consiste en controlar la respiración, en no cerrar los ojos con cada golpe, en generar tolerancia al dolor y una condición que permita al boxeador moverse, pegar y recibir puñetadas. El sparring es el mejor maestro, cada rival es diferente y sólo la práctica lleva al dominio, pero eso implica dedicación, constancia y disciplina.

Porque la escénica del boxeo consiste en practicar tanto, que las reacciones sean instintivas, sin pensamiento, es una batalla de reflejos entrenados, será por eso que nos generan tanta admiración los buenos boxeadores.

En este terreno, México es considerado una potencia, y ha sido semillero y cuna de campeones mundiales, cuenta con más de 200 campeones, entre los que destacan: el César” del boxeo, Julio César Chávez, Ricardo “Finito” López, Salvador Sánchez, Carlos Zárate, Raúl “Ratón” Macías, Rubén “Púas” Olivares, Juan Manuel Márquez, entre otros.  Y las mujeres no se han quedado atrás, pero eso lo hablaremos en otra publicación.

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