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Laura Serrano, pionera del boxeo femenil mexicano

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“Boxear siendo mujer; boxear en una sociedad en la que el sexo femenino todavía es símbolo de delicadeza y debilidad; boxear “invadiendo” un terreno exclusivo e impunemente masculino; boxear siendo pionera; boxear casi sin antecedentes, sin un sendero previamente trazado; boxear simplemente, golpear, vencer, golpear, sudar, golpear, sangrar, golpear, llorar, golpear, luchar, golpear, respirar, golpear, crecer, vivir sin más, golpe a golpe.”.*

Laura Serrano, boxeadora profesional

Su historia parecería basada en un guión de película, y es que la pionera del pugilismo en tierras mexicanas no podía ser menos que eso para abrirse camino en un terreno dominado por hombres, por prejuicios, por estereotipos, por ignorancia. Laura se ha caracterizado por ser una mujer aguerrida que ha desafiado las adversidades, asumiendo el costo de ir contra la corriente. “La poeta del ring”, como es conocida en el boxeo,  es la primera mujer que se atrevió a desafiar a autoridades en este deporte y abrió un camino en un deporte considerado hasta hace unas décadas como exclusivo del género masculino.

Laura Serrano García nació en la Ciudad de México, el 20 de octubre de 1967, proveniente de una familia tradicional, única mujer entre cuatro hombres, que conforme fue creciendo cuestionaba las injusticias a las que se veía sometida por el hecho de ser mujer… Desde chica se vio atraída por el deporte y mientras estudiaba la carrera de Derecho en la UNAM, por casualidad tuvo contacto con el boxeo, el cual no le generaba  interés. Sin planearlo,  como suelen ser las mejores cosas de la vida, incursionó en el pugilismo, primero en el amateur que no contaba con una regulación, ya que no era legal, entonces las peleas se caracterizaban por hacerse en la clandestinidad y carecían de seguridad.

Y es que a finales del XX, hace unos pocos años, no estaba permitido que las mujeres se dedicaran a este deporte.

Foto: Laura Serrano by Mary Ann Owen

Foto: Laura Serrano by Mary Ann Owen

Enamorada del deporte de puñetazos, pero ante la limitante de no poder pelear profesionalmente en su tierra, Serrano decidió abrirse camino fuera de México, debutando profesionalmente en 1994, en Las Vegas, Nevada, en el famoso hotel MGM Grand, para enfrentar a la estadounidense Christy Martin, con más de 20 peleas profesionales.

La función estelar era entre Julio César Chávez y Frankie Randall, y aunque ella cree que fue llevada como “carne de cañón”, también sabía que era su oportunidad, “tenía mucho que ganar y poco que perder”.  Todo parecía estar en su contra, viajó sin su entrenador, porque podía ser sancionado, sin hablar inglés, y con esa hambre que sólo los verdaderos boxeadores conocen, pocos creían que pudiera tener alguna oportunidad ante su fuerte rival, a excepción del César del box, quien creyó en ella y a quien no defraudó, esa noche Laura sorprendió, logró lo que nadie creía, dominar a su oponente y llevarse el empate.

“Ni el nombre de mi rival ni el récord ni el país ni el idioma ni la arena ni la falta de entrenador, y mucho menos los puños de Christy Martin, me intimidaron ni me presionaron en absoluto y logré un empate con sabor a victoria, en el que demostré a todos que Laura Serrano García había viajado a Las Vegas en calidad de todo, menos de “carne de cañón””.*

De esta pelea obtuvo una mínima paga –en comparación con el boxeo varonil- de 1,500 dólares. Pero fue  al año siguiente, en 1995 cuando se convirtió en la primera latinoamericana en ganar un título mundial.

En ese año, en México el boxeo femenil sólo estaba permitido en Sinaloa y Sonora, y en vías de aceptación en el Estado de México, mientras que la Comisión de Box del Distrito Federal, la principal reguladora y reglamentadora de box, se oponía tajantemente.

Por su parte, la postura del Consejo Mundial de Boxeo, presidido por José Sulaimán era: “la mujer es la dueña de la sociedad, la arquitecta de la familia, la patrona, la dulzura de la vida. Por eso ni me la puedo imaginar, de veras, en un ring, golpeándose con otra”.

Fue en 1998, cuando las autoridades capitalinas le negaron permiso  para pelear en la Plaza de Toros, apegándose al Reglamento de box de 1947, lo que generó fuertes críticas de Laura y con apoyo de Julio César Chávez, se logró que el 15 de abril de 1998 se modificará el reglamento de Boxeo que permitía la participación de mujeres en combates profesionales. “Pero esa pelea no duró tres, ni diez asaltos, sino casi diez años”*, ya que a pesar de la reglamentación, desató la ira y rechazo de los machos funcionarios que se oponían tajantemente al boxeo rosa.

La última vez que peleó fue en el 2012 en Guanajuato, alcanzando un récord de 25 batallas, de las cuales 17 fueron victoria, 5 derrotas y en 3 ocasiones se llevó el empate; la mayoría fueron en Estados Unidos y 4 en México, pero ninguna en su tierra, el Distrito Federal. En 2015, se convirtió en la primer mexicana que  ingresó al Salón Internacional de la Fama de Boxeo Femenil.

El mejor triunfo y el más significativo triunfo de Serrano, es para el pugilismo femenil, para sus predecesoras que gracias a la lucha que tuvo ante las autoridades e incluso opinión pública, abrió camino para que las mujeres tuvieran el derecho a pelear legalmente en la Ciudad de México.

*Las citas de Laura Serrano perteneces a la autobiografía “La poeta del ring”… http://demac.org.mx/wp-content/uploads/2014/09/0334-LA-POETA-DEL-RING.pdf

 

Laura_Serrano

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